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miércoles, 9 de octubre de 2013

Fracking por aquí, Papeleras por allá.



Nota editorial 

Las denuncias por la preservación del medio ambiente crecen en la agenda periodística. No hace mucho tiempo la palabra clave de los medios fue:megaminería”. Un concepto que no se aleja del tema que quisimos titular: “fracking por aquí, papelera por allá”. Las voces confrontadas por la problemática se podrían resumir de la siguiente manera

 



Quienes apoyan las medidas del gobierno, aquí en Argentina me refiero, sostienen que los emprendimientos que se concentran en la extracción de los recursos naturales son necesarios para el desarrollo, para la generación de empleo, para el crecimiento económico. Aclaran, además, que los proyectos de invasión y sustracción son severamente controlados para evitar la contaminación del medio ambiente. “Los acuíferos están a salvo”, “solo se utiliza un mínimo porcentaje del agua que poseemos”; etc. 


Por su parte, un gran movimiento social: que pueden ser los pueblos originarios, los opositores, los medioambientalistas, y opositores que protegen el patrimonio argentino, argumentan que no podemos permitir un desarrollo con el alto riesgo de contaminar los acuíferos.Destruir las reservas naturales para apoyar un contrato desconocido no es alentador para la promoción de nuevos empleos.


Estimados lectores, seguramente no he logrado captar en su mayor amplitud el tema mencionado. Sin embargo, espero captar su atención tratando de reflexionar sobre la cuestión: desarrollo vs contaminación. En este sentido mencionaré la reciente problemática con nuestro país amigo Uruguay.


El gobierno uruguayo permitió a la papelera Botnia incrementar su producción. La decisión enfureció a los habitantes correntinos quienes comparten con la papelera el río Uruguay. Está claro que el agua es necesaria para producción de celulosa y también es claro que la misma producción contamina el medioambiente, fundamentalmente, las aguas del río.

“Pepe” Mugica enfatizó que se había exigido a la papelera incrementar las medidas de seguridad para eliminar al máximo la sustancias tóxicas. El argumento del presidente uruguayo hizo pié en que el aumento de la producción generaría mayor empleo para los habitantes de su país.


¿Cómo articular la riqueza natural con el desarrollo económico y social sin destruir ni contaminar? Creo que la problemática debe considerarse bajo otra perspectiva. En primer lugar, toda actividad humana es contaminante en menor o mayor medida. En segundo lugar, los recursos naturales están al servicio del hombre. Me parece que la combinación de estos dos elementos debe darse con el sentido de responsabilidad. El punto es que existe una gran desconfianza respecto de las acciones responsables ya sea de la empresas como de los organismos de control.


El sentimiento es un gran sector de la población “no cree en que se realicen las medidas necesarias de seguridad”. “Se sospecha constantemente en la mala administración de los recursos extraídos”. Es tiempo de dar un vuelco fundamental: políticas sin corrupción, empresas socialmente comprometidas. Pero ojo: la responsabilidad no es del otro, es tuya y mía.